martes, 23 de enero de 2018

Los hijos olvidaran





El tiempo es un animal extraño. Se parece a un gato, hace lo que le da la gana.
Te mira astuto e indiferente, se marcha cuando le suplicas que se quede y se queda inmóvil cuando le pides por favor que se vaya.
A veces te muerde mientras ronronea o te araña mientras te besa.
El tiempo, poco a poco, me liberará de la extenuante fatiga de tener hijos pequeños. De las noches sin dormir y de los días sin reposo.
De las manos gorditas que sin parar me agarran, me escalan por mi espalda, me cogen, me rebuscan sin restricciones ni vacilaciones.
Del peso que llena mis brazos y dobla mi espalda. De las voces que me llaman y no permiten retrasos, esperas, ni vacilaciones.
El tiempo me devolverá el ocio vacío de los domingos y las llamadas sin interrupciones, el privilegio y el miedo a la soledad.
Aligerará, tal vez, el peso de la responsabilidad que a veces me oprime el diafragma.
El tiempo, sin embargo, inexorablemente enfriará otra vez mi cama, que ahora está cálida de cuerpos pequeños y respiros rápidos.
Vaciará los ojos de mis hijos, que ahora desbordan un amor poderoso e incontenible.
Quitará desde sus labios mi nombre gritado y cantado, llorado y pronunciado cien, mil veces al día.
Cancelará, poco a poco o de repente, la familiaridad de su piel con la mía, la confianza absoluta que nos hace un cuerpo único. Con el mismo olor, acostumbrados a mezclar nuestros estados de ánimo, el espacio, el aire que respiramos.
Llegarán a separarnos para siempre el pudor, la vergüenza y el prejuicio. La conciencia adulta de nuestras diferencias.
Como un río qué excava su cauce, el tiempo peligrará la confianza que sus ojos tienen ante mi, como ser omnipotente. Capaz de parar el viento y calmar el mar. Arreglar lo inarreglable y sanar lo insanable.
Dejarán de pedirme ayuda, porque ya no creerán que yo pueda en ningún caso salvarlos.
Pararán de imitarme, porque no querrán parecerse demasiado a mi. Dejarán de preferir mi compañía respecto a la de los demás ( ¡y ojo, esto tiene que suceder! )
Se difuminarán las pasiones, las rabietas y los celos, el amor y el miedo. Se apagarán los ecos de las risas y de las canciones, las nannas y los “Había una vez” acabarán de resonar en la oscuridad.
Con el pasar del tiempo, mis hijos descubrirán que tengo muchos defectos y, si tengo suerte, me perdonarán alguno.
Sabio y cínico, el tiempo traerá consigo el olvido.
Olvidarán, aunque yo no lo haré. Las cosquillas y los “corre corre” , los besos en los párpados y los llantos que de repente paran con un abrazo.
Los viajes y los juegos, las caminatas y la fiebre alta. Los bailes, las tartas, las caricias mientras nos dormimos despacio.
Mis hijos olvidarán que les he amamantado, mecidos durante horas, llevado en brazos y de la mano. Que les he dado de comer y consolado, levantado después de cien caídas.
Olvidarán que han dormido sobre mi pecho de día y de noche, que hubo un tiempo en que me han necesitado tanto, como el aire que respiran.
Olvidarán, porque esto es lo que hacen los hijos, porque esto es lo que el tiempo elige.
Y yo... yo tendré que aprender a recordarlo todo también para ellos, con ternura y sin arrepentimiento, ¡gratuitamente! y que el tiempo, astuto e indiferente, sea amable con esta madre que no quiere olvidar…

unamammagreen.com

viernes, 10 de noviembre de 2017

Si me ves cansado








Si me ves cansado, fuera del sendero, ya casi sin fuerzas para hacer el camino...
Si me ves sintiendo que la vida es dura, porque ya no puedo,
porque ya no sigo..
Ven a recordarme cómo es un comienzo, ven a desafiarme con tu desafío. Muéveme en el alma, vuélveme al impulso, llévame a mí mismo...
Yo sabré entonces encender mi lámpara en el tiempo oscuro y entre el viento frío volveré a ser fuego desde brazas quietas que alumbren y revivan a mi andar peregrino.
Vuelve a susurrarme aquella consigna del primer paso para un principio.
Muéstrame la garra que se necesita para levantarse desde lo caído.
Si me ves cansado fuera del sendero, sin ver más espacios que el de los abismos.
Trae a mi memoria que también hay puentes, que también hay a las que no hemos visto...
Que vamos armados de fe y de bravura, que seremos siempre lo que hemos creído.
Que somos guerreros de la vida, y todo nos guía hacia nuestro sitio.
Que un primer paso y que un nuevo empeño, nos lleva a la forma de no ser vencidos.
Que el árbol se dobla, se agita, estremece, deshoja y retoña pero queda erguido.
Que el único trecho que da el adelante es aquél que cubre nuestro pie extendido...
Si me ves cansado, fuera del sendero, solitario y triste, quebrado y herido, siéntate a mi lado, tómame las manos, entra por mis ojos hasta mi escondrijo.
Y dime se puede e insiste: se puede, hasta que yo entienda que puedo lo mismo.
Que tu voz despierte, desde tu certeza, al que de cansancio se quedó dormido.
Y tal vez, si quieres, préstame tus brazos, para incorporarme,nuevo y decidido.
Que la unión es triunfo cuando ambos vamos con el mismo brío...
Si me ves cansado, fuera del sendero, lleva mi mirada hacia tu camino hazme ver las huellas, que allá están marcadas, de un paso tras otro por donde has venido...
Y vendrá contigo una madrugada, la voz insistente para un nuevo inicio.
Que abriré otro rumbo porque sí, he creído, que siempre se puede,se puede, MI AMIGO.

martes, 7 de noviembre de 2017

Siempre te amare





Te has ido y me has dejado roto el corazon, has sido un angel que llego a nuestra familia hace 16 años: Me has ayudado tanto, me has obligado a seguir viviendo cuando la depresion me hundia, nos has dado tanto cariño, tanta felicidad y has sido tan fiel, que nunca podremos agradecerte todo lo que nos has dado. Los ultimos dias ya estabas muy malito y no podia seguir viendote sufrir mas, asi que tuvimos que llevarte a que te durmieran y fue durisimo, fue tan, tan doloroso, te estuvimos acariciando para que supieras que no estabas solo, y cuando todo termino me era imposible irme de alli sin ti. 
Has sido mi vida durante 16 años, a veces me parece que te escucho venir por el pasillo, a la hora de la comida siento que vas a venir a pedir la tuya, y ya no tengo que encerrar a Fina para que tu le quites la suya, no puedo comer yogurt de chocolate porque era tu preferido, son tantas cosas las que me recuerdan a ti, que ahora tengo que aprender a vivir sin ti.
Toby nos has dejado un vacio muy grande, y siempre te llevaremos en el corazon, TE QUIERO


jueves, 5 de octubre de 2017

La furia y la tristeza








Había una vez…

Un estanque maravilloso. Era una laguna de agua cristalina y pura donde nadaban peces de todos los colores existentes y donde todas las tonalidades del verde se reflejaban permanentemente…
Hasta ese estanque mágico y transparente se acercaron a bañarse haciéndose mutua compañía, la tristeza y la furia. Las dos se quitaron sus vestimentas y desnudas, las dos, entraron al estanque.
La furia, apurada (como siempre está la furia), urgida -sin saber por qué- se baño rápidamente y más rápidamente aún salió del agua… Pero la furia es ciega, o por lo menos, no distingue claramente la realidad, así que desnuda y apurada, se puso, al salir, la primera ropa que encontró…
Y sucedió que esa ropa no era la suya, sino la de la tristeza… Y así vestida de tristeza, la furia se fue.
Muy calma, y muy serena, dispuesta como siempre, a quedarse en el lugar donde está, la tristeza terminó su baño y sin ningún apuro (o mejor dicho sin conciencia del paso del tiempo), con pereza y lentamente, salió del estanque. En la orilla encontró que su ropa ya no estaba.
Como todos sabemos, si hay algo que a la tristeza no le gusta es quedar al desnudo, así que se puso la única ropa que había junto al estanque, la ropa de la furia.
Cuentan que desde entonces, muchas veces uno se encuentra con la furia, ciega, cruel, terrible y enfadada, pero si nos damos el tiempo de mirar bien, encontramos que esta furia que vemos, es sólo un disfraz, y que detrás del disfraz de la furia, en realidad… está escondida la tristeza.
Cuentos para pensar, Jorge Bucay

domingo, 1 de octubre de 2017




Carta a GABRIELA



Princesa

Sé que serás muy pequeña para entender mis palabras,aún así te las
 escribo hoy porque quiero que sepas que desde elmomento que 
supe de tu existencia no he dejado de pensar en ti ni un sólo día. 
Espero que cuando crezcas y puedas leer estas palabras entiendas
 cuanto amor hay en ellas. Me gustaría ser una gran escritora para
 poder expresarme con claridad, ser una verdadera maga de las
 letras para ti, pero aún sin serlo quiero decirte algunas cosas.

Quiero que sepas lo importante que eres para mi, tu abuela, tu yaya
 o como quieras llamarme, desde aún antes de nacer y lo serás en todo
 lo que me reste de vida Desde pequeña soñé con ser novia, esposa, 
madre,y “abuela”...

El tiempo de tu gestación ha pasado volando en la imaginación y lento
 en la espera, y me he planteado muchas veces en mi interior si haré
 bien el papel nuevo que me toca vivir. Espero saber qué hacer cuando
 llegue ese momento y, si al principio me cuesta, prestaré mucha
 atención a la lección de la experiencia para aprender con acierto a ser
 una buena abuela.

Pienso que la experiencia de ser abuela me hará volver a ser joven, que
 se fortalecerán los ánimos y,además de la juventud del alma, se renueva
 la del cuerpo y esta felicidad de tenerte me hará ser mejor persona.
 Es un privilegio seguir adelante y no mirar atrás, tengo nuevos retos, 
nuevas responsabilidades, nuevos proyectos. Porque no es una suerte ser
 abuela, va a ser un gran privilegio.

Tras el esfuerzo que te habrá ha supuesto nacer sentirás la inmensidad
del amor de tus padres.
No podías haber elegido unos padres y una familia mejor para iniciar tu 
andadura.

Tras la primera sonrisa, después del primer berrido, respirarás gentes, 
voces, ruidos.... Te doy la bienvenida a este mundo de locos, no te asustes, 
te acostumbrarás e incluso llegará un momento que todo esto te parecerá
normal y pensarás que los locos son los que intentan cambiarlo.

 Ríete mucho y de todo lo que se te ponga por delante, hasta del miedo. 

Tendrás siempre unos padres y una familia a tu alrededor dispuesta a 
ayudarte, a acompañarte a lo largo de tu vida, a secar tus lágrimas y a 
reír contigo.

Sólo me queda desearte que la suerte sea tu fiel compañera, que siempre 
escuches los latidos de tu corazón, sin perder de vista los dictados de tu
 cabeza. Y darte las gracias a ti por permitirme ostentar el titulo de 
abuela y a tus padres por haberlo hecho posible.

Te amo Gabriela



viernes, 4 de septiembre de 2015

Si pudiera detener el tiempo


  
Si pudiera detener el tiempo
viviría con más intensidad
cometería más errores
amaría con más fuerza
Si pudiera detener el tiempo
recorrería tu cuerpo despacio
trazaría caminos en tu piel
crearía melodías en tu ombligo
Si pudiera detener el tiempo
dejaría los miedos
en el cajón del olvido
cometería más locuras
bebería en tu ríos prohibidos
Si pudiera detener el tiempo
cantaría primaveras sobre tu colchón
haría del invierno abrigo para los dos
tocaría arpegios en clave de Sol

¡¡Si pudiera detener el tiempo!!

¡¡Pero no puedo!!

Lo pasado quedó atrás
lo vivido no volvió
mis errores lapidados en el olvido
de los suspiros de ayer
muerden los sentimientos que no expresé
y los mañanas deshojan el verbo
y los pasos caminan sin huellas
y  se difuminan en caminos de niebla
en melodías sin sonido
en paisajes de carbón.

No puedo detener el tiempo
agua pasada no mueve molino
nunca las aguas del río son las mismas
No puedes detener la Libertad
que vuela sin cadenas con alas de amor
No puedes tapar el sol con un dedo
ni aplaudir con una mano

No puedes detener el tiempo
No puedes volver atrás
ni crear un mañana del ayer

Simplemente…No puedes…  



jueves, 26 de septiembre de 2013

Carta de despedida de Gabriel Garcia Marquez


Si por un momento Dios se olvidará de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo. Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan. Dormiría poco, soñaría más. Entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos perdemos sesenta segundos de luz. Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen, escucharía cuando los demás hablan y ¡cómo disfrutaría de un buen helado de chocolate!
Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto, no solamente mi cuerpo sino mi alma. Dios mío, si yo tuviera un corazón, escribiría mi odio sobre el hielo y esperaría a que saliera el sol. Pintaría con un sueño de Van Gogh sobre las estrellas un poema de Benedetti, una canción de Serrat sería la serenata.
Regaría con mis lágrimas las rosas, para sentir el dolor de sus espinas y el  encarnado beso de suspétalos…
Dios mío si yo tuviera un trozo de vida… no dejaría pasar un solo día sin decirle a la gente que quiero que la quiero. Convencería a cada hombre o mujer de que son mis favoritos y viviría enamorado del amor. A los hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse. A un niño le daría alas, pero le dejaría que él solo aprendiese a volar. A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez sino con el olvido.
Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres… he aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada. He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por vez primera, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre. He aprendido que un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo cuando ha de ayudarle a levantarse. Son tantas las cosas que he podido aprender de ustedes, pero realmente de mucho no habrán de servir, porque cuando me guarden dentro de esa maleta, infelizmente me estaré muriendo.
Siempre di lo que sientes y haz lo que piensas. Si supiera que hoy es última vez que te voy a ver dormir, te abrazaría fuertemente y rezaría al Señor para poder ser el guardián de tu alma. Si supiera que esta fuera la última vez que te vea salir por la puerta, te daría un abrazo, un beso y te llamaría de nuevo para darte más. Si supiera que ésta fuera la última vez que voy a oír tu voz, grabaría cada una de tus palabras para poder oírlas una y otra vez indefinidamente. Si supiera que estos son los últimos momentos que te veo, diría TE QUIERO y no asumiría tontamente que ya lo sabes.
Siempre hay un mañana y la vida nos da otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo lo que nos queda, me gustaría decirte cuanto te quiero, que nunca te olvidaré. El mañana no le está asegurado a nadie, joven o viejo. Hoy puede ser la última vez que veas a los que amas. Por eso no esperes más, hazlo hoy, ya que si el mañana nunca llega, seguramente lamentarás el día que no tomaste tiempo para una sonrisa, un abrazo, un beso y que estuviste muy ocupado para concederles un último deseo. Mantén a los que amas cerca de ti, diles al oído lo mucho que los necesites, quiérelos y trátalos bien, toma tiempo para decirles lo siento, perdóname, por favor, gracias y todas las palabras de amor que conoces.
Nadie te recordará por tus pensamientos secretos. Pide al Señor la fuerza y sabiduría para expresarlos. Demuestra a tus amigos cuánto te importan.                                                                                         Gabriel Garcia Marquez