viernes, 4 de septiembre de 2015

Si pudiera detener el tiempo


  
Si pudiera detener el tiempo
viviría con más intensidad
cometería más errores
amaría con más fuerza
Si pudiera detener el tiempo
recorrería tu cuerpo despacio
trazaría caminos en tu piel
crearía melodías en tu ombligoo
Si pudiera detener el tiempo
dejaría los miedos
en el cajón del olvido
cometería más locuras
bebería en tu ríos prohibidos
Si pudiera detener el tiempo
cantaría primaveras sobre tu colchón
haría del invierno abrigo para los dos
tocaría arpegios en clave de Sol

¡¡Si pudiera detener el tiempo!!

¡¡Pero no puedo!!

Lo pasado quedó atrás
lo vivido no volvió
mis errores lapidados en el olvido
de los suspiros de ayer
muerden los sentimientos que no expresé
y los mañanas deshojan el verbo
y los pasos caminan sin huellas
y  se difuminan en caminos de niebla
en melodías sin sonido
en paisajes de carbón.

No puedo detener el tiempo
agua pasada no mueve molino
nunca las aguas del río son las mismas
No puedes detener la Libertad
que vuela sin cadenas con alas de amor
No puedes tapar el sol con un dedo
ni aplaudir con una mano

No puedes detener el tiempo
No puedes volver atrás
ni crear un mañana del ayer

Simplemente…No puedes…  


Marcial Cortegoso

jueves, 26 de septiembre de 2013

Carta de despedida de Gabriel Garcia Marquez


Si por un momento Dios se olvidará de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo. Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan. Dormiría poco, soñaría más. Entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos perdemos sesenta segundos de luz. Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen, escucharía cuando los demás hablan y ¡cómo disfrutaría de un buen helado de chocolate!
Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto, no solamente mi cuerpo sino mi alma. Dios mío, si yo tuviera un corazón, escribiría mi odio sobre el hielo y esperaría a que saliera el sol. Pintaría con un sueño de Van Gogh sobre las estrellas un poema de Benedetti, una canción de Serrat sería la serenata.
Regaría con mis lágrimas las rosas, para sentir el dolor de sus espinas y el  encarnado beso de suspétalos…
Dios mío si yo tuviera un trozo de vida… no dejaría pasar un solo día sin decirle a la gente que quiero que la quiero. Convencería a cada hombre o mujer de que son mis favoritos y viviría enamorado del amor. A los hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse. A un niño le daría alas, pero le dejaría que él solo aprendiese a volar. A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez sino con el olvido.
Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres… he aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada. He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por vez primera, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre. He aprendido que un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo cuando ha de ayudarle a levantarse. Son tantas las cosas que he podido aprender de ustedes, pero realmente de mucho no habrán de servir, porque cuando me guarden dentro de esa maleta, infelizmente me estaré muriendo.
Siempre di lo que sientes y haz lo que piensas. Si supiera que hoy es última vez que te voy a ver dormir, te abrazaría fuertemente y rezaría al Señor para poder ser el guardián de tu alma. Si supiera que esta fuera la última vez que te vea salir por la puerta, te daría un abrazo, un beso y te llamaría de nuevo para darte más. Si supiera que ésta fuera la última vez que voy a oír tu voz, grabaría cada una de tus palabras para poder oírlas una y otra vez indefinidamente. Si supiera que estos son los últimos momentos que te veo, diría TE QUIERO y no asumiría tontamente que ya lo sabes.
Siempre hay un mañana y la vida nos da otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo lo que nos queda, me gustaría decirte cuanto te quiero, que nunca te olvidaré. El mañana no le está asegurado a nadie, joven o viejo. Hoy puede ser la última vez que veas a los que amas. Por eso no esperes más, hazlo hoy, ya que si el mañana nunca llega, seguramente lamentarás el día que no tomaste tiempo para una sonrisa, un abrazo, un beso y que estuviste muy ocupado para concederles un último deseo. Mantén a los que amas cerca de ti, diles al oído lo mucho que los necesites, quiérelos y trátalos bien, toma tiempo para decirles lo siento, perdóname, por favor, gracias y todas las palabras de amor que conoces.
Nadie te recordará por tus pensamientos secretos. Pide al Señor la fuerza y sabiduría para expresarlos. Demuestra a tus amigos cuánto te importan.                                                                                         Gabriel Garcia Marquez

jueves, 6 de junio de 2013







"Dichosos los que nacen mariposa o tienen luz de luna en el vestido"
F. G. Lorca

viernes, 18 de enero de 2013






¿Fue en las islas de las rosas, 
en el país de los sueños, 
en donde hay niños risueños 
y enjambre de mariposas? 

Quizá. 
En sus grutas doradas, 
con sus diademas de oro, 
allí estaban, como un coro 
de reinas, todas las hadas. 
Las que tienen prisioneros 
a los silfos de la luz, 
las que andan con un capuz 
salpicado de luceros. 
Las que mantos de escarlata 
lucen con regio donaire, 
y las que hienden el aire 
con su varita de plata. 
¿Era día o noche? 

El astro 
de la niebla sobre el tul, 
florecía en campo azul 
como un lirio de alabastro. 
Su peplo de oro la incierta 
alba ya había tendido. 
Era la hora en que en su nido 
toda alondra se despierta. 

Temblaba el limpio cristal 
del rocío de la noche, 
y estaba entreabierto el broche 
de la flor primaveral. 
Y en aquella región que era 
de la luz y la fortuna, 
cantaban un himno, a una, 
ave, aurora y primavera. 

Las hadas ?aquella tropa 
brillante?, Delia, que he dicho, 
por un extraño capricho 
fabricaron una copa. 
Rara, bella, sin igual, 
y tan pura como bella, 
pues aún no ha bebido en ella 
ninguna boca mortal. 

De una azucena gentil 
hicieron el cáliz leve, 
que era de polvo de nieve 
y palidez de marfil. 
Y la base fue formada 
con un trémulo suspiro, 
de reflejos de zafiro 
y de luz cristalizada. 

La copa hecha se pensó 
en qué se pondría en ella 
(que es el todo, niña bella, 
de lo que te cuento yo). 
Una dijo: ?La ilusión; 
otra dijo: ?La belleza; 
otra dijo: ?La riqueza; 
y otra más: ?El corazón. 

La Reina Mab, que es discreta, 
dijo a la espléndida tropa: 
?Que se ponga en esa copa 
la felicidad completa. 
Y cuando habló Reina tal, 
produjo aplausos y asombros. 
Llevaba sobre sus hombros 
su soberbio manto real. 
Dejó caer la divina 
Reina de acento sonoro, 
algo como gotas de oro 
de una flauta cristalina. 
Ya la Reina Mab habló; 
cesó su olímpico gesto, 
y las hadas tanto han puesto 
que la copa se llenó. 
Amor, delicia, verdad, 
dicha, esplendor y riqueza, 
fe, poderío, belleza... 
¡Toda la felicidad!... 
Y esta copa se guardó 
pura, sola, inmaculada. 

¿Dónde? 
En una isla ignorada. 

¿De dónde? 
¡Se me olvidó!..
¿Fue en las islas de las rosas, 
en el país de los sueños, 
en donde hay niños risueños 
y enjambres de mariposas? 
Esto nada importa aquí, 
pues por decirte escribía 
que esta copa, niña mía, 
la deseo para ti.




Ruben Dario


miércoles, 3 de octubre de 2012

La caricia perdida





Se me va de los dedos la caricia sin causa, 
se me va de los dedos... En el viento, al pasar, 
la caricia que vaga sin destino ni objeto, 
la caricia perdida ¿quién la recogerá? 

Pude amar esta noche con piedad infinita, 
pude amar al primero que acertara a llegar. 
Nadie llega. Están solos los floridos senderos. 
La caricia perdida, rodará... rodará... 

Si en los ojos te besan esta noche, viajero, 
si estremece las ramas un dulce suspirar, 
si te oprime los dedos una mano pequeña 
que te toma y te deja, que te logra y se va. 

Si no ves esa mano, ni esa boca que besa, 
si es el aire quien teje la ilusión de besar, 
oh, viajero, que tienes como el cielo los ojos, 
en el viento fundida, ¿me reconocerás?




Alfonsina Storni

martes, 31 de julio de 2012

El jardin del rey




Un rey fue hasta su jardín y descubrió que sus árboles, arbustos y flores se estaban muriendo. El Roble le dijo que se moría porque no podía ser tan alto como el Pino. Volviéndose al Pino, lo halló caído porque no podía dar uvas como la Vid. Y la Vid se moría porque no podía florecer como la Rosa. La Rosa lloraba por no ser fuerte y sólida como el Roble. Entonces encontró una planta, un Clavel floreciendo y más fresco que nunca.
 
El rey le preguntó: - ¿Cómo es que creces tan saludable en medio de este jardín mustio y umbrío?
 
La flor contestó: - No lo sé. Quizás sea porque siempre supuse que cuando me plantaste, querías claveles.  Si hubieras querido un Roble, lo habrías plantado. En aquel momento me dije:  "Intentaré ser Clavel de la mejor manera que pueda" y heme aquí el más hermoso y bello clavel de tu jardín.
 
Somos esto que somos. Vivimos marchitándonos en nuestras propias insatisfacciones, en nuestras absurdas comparaciones con los demás: "Si yo fuera" "si yo tuviera" "si mi nombre fuera".
 
Siempre conjugando el futuro incierto en vez del presente concreto, empecinados en no querer ver, que la felicidad es un estado subjetivo, voluntario.
 
Podemos elegir hoy, estar felices con lo que somos, con lo que tenemos; o vivir amargados por lo que no tenemos o no puede ser.
 
Sólo podremos florecer el día que aceptemos que somos lo que somos, que somos únicos y que nadie puede hacer lo que nosotros vinimos a hacer.

Jorge Bucay